
Este curioso trastorno afecta a la percepción visual de la persona que lo sufre. No solo puede afectarles a la percepción visual de ellos mismos, si no que también ven alterada la percepción del tiempo y de su entorno, por un corto periodo de tiempo.
Por lo general este trastorno se da en niños, que cuando llegan a la preadolescencía dejan de sufrir estos episodios. Aunque hay casos en los que la persona afecta, los sigue manteniendo aun en su madurez, y se manifiesta sobretodo al inicio del sueño.
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